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Succión
del pulgar
A medida que los niños crecen y se
desarrollan su necesidad de succionar el
pulgar usualmente se desvanece con el tiempo
a menudo a los 6 u 8 años. Contribuye a esto
la presión de los compañeros/as de la
escuela. Sin embargo los padres con
frecuencia desean eliminar esta conducta
antes de que su hijo/a tenga que enfrentar
la presión de otros niños de su misma edad.
El primer paso para eliminar esta conducta
es ignorarla. Más a menudo va a desaparecer
con el tiempo. Los regaños, las burlas o el
castigo sólo consiguen molestar al niño y
empeoran el hábito.
Niños/as de 3 años o más, succionan el
pulgar para aliviar el aburrimiento o el
estrés. Debe tratarse de atraer la atención
del niño en algo que encuentre divertido. La
recompensa del buen comportamiento es la
mejor manera de producir un cambio. Puede
utilizar premios o recompensas diarias y
recordatorios gentiles sobre todo en
horarios diurnos.
Si estas medidas no funcionan y el niño
desea dejar de succionar el pulgar, el
pediatra le puede recomendar cubrir el
pulgar con una tira plástica y tratar de
comprometer al niño/a directamente en el
tratamiento. Antes de usar este tratamiento
debe ser explicado al niño con mucha
gentileza y paciencia para que él entienda y
colabore.
En caso de que la dentadura del niño/a
parezca estar afectada por este hábito se
debería consultar con un odontopediatra para
que ayude a prevenir problemas ortodóncicos
posteriores.
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