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Trastornos del espectro autista
Los trastornos del espectro autista son un
grupo de alteraciones del neurodesarrollo de
causa biológica caracterizados por
afectación en tres principales dominios:
socialización, comunicación y conducta.
La prevalencia de los trastornos del
espectro autista es aproximadamente de 1 en
166 a 1 en 500 niños. Esta prevalencia
parece haberse incrementado desde 1970
principalmente por cambios en la definición
de los casos y por la mayor atención a este
diagnóstico.
El retardo mental y las convulsiones son
comunes en niños con trastornos del espectro
autista. A su vez el espectro autista es más
común entre niños que presentan ciertas
condiciones genéticas como esclerosis
tuberosa, síndrome de X frágil,
duplicación/triplicación 15q y
fenilcetonuria no tratada.
La patogénesis de los trastornos del
espectro autista es completamente
desconocida. El consenso general es que el
espectro autista tiene un origen genético
que ocasiona alteraciones del desarrollo del
cerebro resultando en el enfermo autista.
Algunos estudios epidemiológicos indican que
ciertos factores ambientales podrían
ocasionar algunos pocos casos.
La gran parte de evidencia epidemiológica no
apoya una asociación entre vacunas y
autismo. CONCLUSIÓN IMPORTANTE: NINGUNA
VACUNA CAUSA AUTISMO.
Los síntomas de autismo son reconocidos
principalmente por el segundo año de vida
pero pueden estar presentes antes.
Un deterioro en la interacción social puede
manifestarse como dificultad para el uso de
comportamientos no verbales que regulan la
interacción social (como una mirada, una
expresión facial o gestos), el fracaso de
desarrollar relaciones sociales apropiadas
con compañeros de su misma edad, la falta de
búsqueda de diversión, intereses o logros y
falta de reciprocidad social o emocional.
El deterioro en la comunicación puede
manifestarse como una ausencia o retraso del
desarrollo del lenguaje verbal, la
incapacidad para iniciar o sostener una
conversación, el uso del lenguaje en forma
repetitiva o estereotipada y la ausencia del
juego social imitativo.
Las manifestaciones de la conducta incluyen
preocupaciones o intereses restringidos,
adherencia inflexible a ciertas rutinas,
movimientos repetitivos o estereotipados y
preocupación inusual con partes de objetos.
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